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No incurro en ningún tipo de exageración si digo que para muchos de los aquí reunidos será raro el día en que no aparezcan en algunas de nuestras supervisiones y seminarios reflexiones acerca de ideas del doctor Meltzer en relación con algún paciente o en una sesión. Esto da idea del grado de penetración que su pensamiento ha alcanzado entre nosotros. Por ello, me parece superfluo insistir en el tema de su presentación.
Quisiera, sin embargo, insistir y referirme muy brevemente a una experiencia personal. Varios de los colegas que estamos aquí reunidos compartimos la fascinante experiencia que significó conocer personalmente al doctor Meltzer en 1964, durante su primera visita a Buenos Aires, y todos estaremos de acuerdo en lo que aquello significó como contacto personal y como una auténtica revolución en la manera de entender la teoría y la téenica psicoanalíticas. Diría más: creo que aquella especie de turbulencia psicoanalítica, para usar una expresión «bioniana», por suerte, todavía no se ha extinguido en nosotros, lo cual da idea de la extraordinaria capacidad del doctor Meltzer para movilizar nuestras mentes.
Yo espero que este contacto personal que renovamos esta noche nos sirva a todos para darnos un nuevo impulso, estimulando de nuevo nuestra ilusión y nuestro deseo de profundizar en el conocimiento de la mente humana. Doctor Meltzer: bienvenido a la Asociación Psicoanalítica de Madrid y muchas gracias.
Gracias. Estoy particularmente contento de estar aquí, ya que esa primera visita a la Argentina que fue mencionada coincidió con la aparición de una capacidad para pensar y enseñar. Fue en un ambiente de amistad, con