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Ocurre con frecuencia en el tratamiento psicoanalítico de las psicosis un problema técnico, que, a mi entender, es de una importancia trascendental para el correcto desarrollo de la cura, y que nos puede ofrecer algunas aclaraciones sobre aspectos técnicos y teóricos de dichos tratamientos en pacientes seriamente regresivos. Me refiero a lo que podríamos llamar la distancia contratransferencial adecuada.
Son muy frecuentes en la literatura psicoanalítica [6, 13, 18, 20, 23…] las consideraciones sobre la necesidad de una proximidad emocional muy intensa con el paciente psicótico, para poderle ayudar a madurar y comenzar a desarrollarse de un modo más satisfactorio.
En este sentido, los conceptos de Bion [7] sobre la función alfa, capacidad de reverie de la madre, o de Winnicott [24] sobre la “madre suficientemente buena”, nos aproximan a la relación que debe de tener el psicoanalista con estos pacientes sumamente regresivos. Efectivamente, con ellos, el analista debe de “prestarle”, de alguna manera, aspectos determinantes de su propio self, que excesivamente dañados, o poco desarrollados, en el paciente, se muestran inadecuados para ejercer su función normal.
La madre “suficientemente buena” o con “capacidad de reverie” va devolviendo al bebé, en un juego de proyecciones e introyecciones, determinados aspectos de sus emociones y experiencias, debidamente metabolizados, simbolizados o, como diría Bion [7], “preconceptualizados”, de