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«Psychanalystes», revista del Collège de Psychanalystes, publica, en su número 16, resúmenes y transcripciones de los trabajos presentados en tres reuniones consagradas por el Collège al estudio de las relaciones del tiempo con las sesiones analíticas.
El debate estuvo centrado fundamentalmente en torno a la duración y el ritmo de las sesiones, problems introducido a partir de la práctica de Jacques Lacan de cortar las sesiones y hacerlas más breves, de manera que la sesión no se termina cuando llega la hora prestablecida, sino de acuerdo con el ritmo propio de cada sesión. El final puntúa lo que viene de pasar, del mismo modo que un punto termina una frase. Al no estar subordinado al azar del dictado del reloj, el analista pone fin a la sesión en un momento que subraya lo que ha aparecido en ella: una toma de conciencia importante o alguna manifestación de la que el paciente no capta inmediatamente su alcance pero que podría percibir volviendo a pensar en eso. En esta práctica la sesión finaliza en el momento que el analista juzga oportuno, por un acto que tendría un alcance interpretativo.
Este manejo muy personal del tiempo de las sesiones ha suscitado las más encendidas polémicas y fue uno de los principales motivos por los que Lacan fue excluido de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Aún hoy sigue siendo difícil discutir el tema sin apasionamientos, sobre todo en Francia.