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Mi trabajo con pacientes perversos me ha convencido de la existencia de una matriz arcaica del complejo de Edipo, que me gustaría diferenciar de los «estadios precoces del conflicto edípico» de Melanie Klein.
Para exponer mi concepción de ese núcleo primitivo del complejo de Edipo me voy a ver obligada a volver a considerar aquí un material clínico de pacientes algunos de cuyos fragmentos han sido expuestos en otro contexto.
Sabemos que para Melanie Klein «las fantasías sádicas que se refieren al interior del cuerpo materno constituyen la relación primera y fundamental con el mundo externo y la realidad». («La importancia de la formación del símbolo en el desarrollo del yo», 1930.) «En el interior del cuerpo de la madre, el niño espera encontrar: a) el pene del padre, b) excrementos y c) niños (…). Según las fantasías más antiguas (o “teorías sexuales”) del niño en lo que se refiere al coito de sus padres, el pene del padre (o su cuerpo entero) es incorporado por la madre en el curso del acto sexual (ibíd.). En el mismo artículo, Melanie Klein establece claramente la equivalencia entre el mundo exterior y el cuerpo de la madre («la apropiación sádica y la exploración del cuerpo de la madre y del mundo exterior, que representa el cuerpo de la madre en un sentido más amplio») y entre la realidad y el cuerpo materno («no es exagerado decir que, según la primera realidad del niño, el mundo es un seno y un vientre repleto de objetos peligrosos por la tendencia a atacarlos del niño mismo». «La psicoterapia de las