You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
A lo largo de su extensa obra, Freud Jamás renuncia a reconstruir el pasado olvidado a través de los datos recogidos en el curso del análisis. Si bien es verdad que sus teorías de la seducción traumática son abandonadas y el interés se centrará en la organización de los fantasmas y el impacto de éstos en la vida de cada uno, sin embargo, la idea de una relación entre los acontecimientos reales y el fantasma persistirá.
Para Freud, tanto en 1900 como en 1937, el interés del analista continuará siendo la búsqueda de los años olvidados. Así, en 1937, dos años antes de su muerte, Freud(1) continúa utilizando la analogia entre los recuerdos reprimidos y las ruinas de las ciudades antiguas sepultadas. Para el autor, el análisis, basado en el modelo de las neurosis, consistirá en cancelar las represiones; así, mientras el arqueólogo reconstruye las ciudades a partir de los restos encontrados, el analista, a través de los jirones del recuerdo, reconstruira todas las piezas esenciales de los años olvidados de la vida del paciente.
Ahora bien, quisiéramos señialar que en la comparación con la investigación arqueológica Freud dice que los arquóologos tratan con objetos destruidos: «Grandes e importantes fragmentos se han perdido irremediablemente», mientras que el analista trata con objetos vivos, cuya prehistoria quiere establecer, y donde lo esencial se ha conservado, aunque parezca olvidado por completo. Añade más adelante: «Puede dudarse de si cualquier estructura