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La excelente exposición con la que J. L. López-Peñalver ha iniciado esta mesa redonda puede dar lugar a un replanteamiento de diversos temas fundamentales. A mí me lleva a formular la siguiente pregunta: si la neurosis infantil se construye en el análisis a partir de la neurosis de transferencia, y si la meta buscada es que lo vivenciado pueda ser verbalizado e integrado en una historia, ¿cuál es el papel actual de la rememoración en el análisis?
En sus comienzos, el análisis estuvo centrado en la rememoración y sus perturbaciones. La primera técnica de Freud se reducía prácticamente a hacer recordar y revivir ciertos acontecimientos traumáticos, efectivamente sucedidos, para lograr su abreacción.
Cuando abandonó la hipnosis y la sugestión, Freud se encontró con la transferencia, y a partir de ahí comenzó la aplicación del metodo propiamente psicoanalítico. El pensaba que la interpretación de la transferencia y la superación de las resistencias posibilitaba la rememoración, que era el factor terapéutico. Pero el análisis exigáa algo más que una rememoración o que un reconocimiento intelectual del sentido de los síntomas y los sueños: para que el conflicto fuera admitido y superado, debía ser revivido en la actualidad de la transferencia.
Freud no creía en el olvido, pues consideraba que el recuerdo era indestructible. A veces era inaccesible en razón de la represión, y cuando no lo era, aparecía incompleto o alterado de alguna manera, mezclado con fantasías,