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Lamentando no poder intervenir personalmente en la reunión de hoy, a la que valoro muy especialmente por sus alcances y objetivos, ya que favorecer el esclarecimiento institucional grupal de conceptos básicos teóricos y técnicos es indispensable para el psicoanálisis freudiano en el actual momento evolutivo.
Convencido de la vigencia y utilidad de las «Construcciones», intentaré aportar a esta revisión el examen de dos puntos concretos; el criterio de Sigmund Freud acerca de las construcciones erróneas y sus efectos será el primero de ellos. El segundo punto tiene que ver con una real y eficaz integración de la construcción en el aquí y ahora del proceso analítico, realizando así algo apuntado por Freud en 1937 y 1938, pero no desarollado ni ejemplificado por él, pues topamos siempre en sus escritos con una conceptualización de las construcciones, reafirmando o esclareciendo enfoques histórico-genéticos. Ejemplificaré mi criterio con un brevísimo ejemplo clínico de la utilidad y mayor precisión de la construcción, centrada esencialmente en su valor actual y desligándola inclusive de su papel en la recuperación del recuerdo.
En lo que hace a las construcciones falsas y su repercusión en el proceso, el criterio de Freud, desde que lo enunciara en «El hombre de los lobos» , mantuvo siempre las mismas líneas. Dijo allí: «Es por completo inofensivo comunicar al analizando tales construcciones, aunque sean erróneas, pues nunca perjudican al análisis y no se las formulan si no se tienen perspectivas de lograr