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Con esta aportación clínica quisiera destacar el significado del padre en el desarrollo psicosexual de la mujer. Parto del supuesto de que la niña tiene una relación libidinosa con el padre, muy específica, femenina y que primariamente no se orienta hacia éste en razón de sus deseos narcisistas, ni con el fin de suprimir su complejo de inferioridad debido a su envidia del pene.
Según el monismo fálico de Freud, la niña reacciona ante la percepción de la diferencia anatómica de los sexos con la envidia del pene, para equilibrar de este modo una carencia biológica. En su último trabajo sobre la feminidad, Freud parte de una relación preedípica con la madre, muy prolongada y de gran ambivalencia. En ese período, el padre sólo tiene para la niña el significado de un enojoso rival. El cambio de objeto, la orientación de la niña al padre, Freud la explica por la decepción que produce la madre, la cual abiertamente quiere más a otros que poseen pene que a la pequeña hija. La madre la ha seducido y la ha hecho dependiente, sin haberle proporcionado el anhelado pene. El odio hacia la madre se convierte en el motor para el cambio de objeto.
Los críticos de Freud, en particular Josine Müller, Melanie Klein, Karen Horney y Ernest Jones, se oponen al monismo fálico de Freud y mantienen, por el contrario, que la vagina ya al comienzo está catectizada libidinosamente, pero a causa del miedo a lesiones internas (Melanie Klein) pierde esta catexis y en su lugar la traslada al clítoris,