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El psicoanálisis estudia el psiquismo desde ia perspectiva del conflicto. Este consiste, básicamente, en la oposición del Yo al Ello. El Yo se opone al Ello porque las pulsiones son experimentadas, al menos en ciertas circunstancias, como peligrosas, ya que pueden dar lugar a la pérdida del objeto, la pérdida del amor de éste, los temores de castración y la censura del Superyó (las «calamidades de la infancia» descritas por Freud en Inhibición, síntoma y angustia, ). El Yo, entonces, genera una «señal de angustia» (descrita por Freud en esta misma obra, aunque ya atisbada en su Proyecto, ). Siguiendo el principio del placer-displacer, dicha señal moviliza las maniobras yoicas necesarias para contrarrestar el displacer asociado a los recuerdos, fantasías, etc., conectados con el derivado pulsional. A estas maniobras son a las que denominamos defensas. Desde los principios de su obra, Freud habló de las tendencias, esfuerzos y métodos defensivos de la psique (ver, por ejemplo, su Psicopatología de la vida cotidiana, ). Incluso en sus cartas a Fliess se constata una clara visión del concepto de defensa (ver correspondencia de , 1954, pp. 155-197). Pero el término mecanismo de defensa y su descripción detallada se debe a Anna Freud. Esta publicó El Yo y los mecanismos de defensa en 1936. Preparó esta monografía como regalo a su padre por su octogésimo cumpleaños. Este citó dicha obra en Un trastorno de la memoria en la Acrópolis (1936) y en Análisis terminable e interminable, escrito un año después. Freud no pareció comprender siempre