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Quiero comenzar agradeciendo al doctor Tizón, de manera especial, su sugerente aportación epistemológica, tan necesaria y tan importante, al menos para los que trabajamos en contacto con otras disciplinas científicas, y le alabo su valentía al abordar ese terreno. Voy a tratar de mostrarle mi agradecimiento con dos matizaciones.
Estoy de acuerdo con el planteamiento general del ponente, pero pienso que le falta precisar que ese «cambio de perspectiva» planteado tiene que ver con un debate dentro de la propia posición kleiniana, que siempre ha dado, con toda razón, por cierto, un peso muy importante a la fantasía, pero también, por contraposición, a la realidad (material) de los acontecimientos tempranos.
Ahora bien, como recuerda J. Laplanche en su último libro(1), esa dicotomía fantasía-realidad o fantasmático-real había sido ya fuertemente cuestionada por el propio Freud, quien abrió un camino de salida a esa dicotomía (o a esa aporía) a través de la categoría suplementaria de «realidad psíquica», que Freud introduce al final de su obra La interpretación de los sueños al preguntarse por la realidad de los deseos inconscientes(2), y que no hay