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«No hallarás otra tierra ni otra mar.
La ciudad irá en ti siempre.
Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás. Pues la ciudad siempre es la misma.»
El sueño de Sigmund Freud conocido como «Madre querida y personajes con picos de pájaros» aparece en el capítulo VII de La interpretación de los sueños, en el apartado «D», que trata el tema de «El despertar por el sueño. La función del sueño. El sueño de angustia».
El objetivo de este trabajo no es el de reinterpretar dicho sueño, tarea ya realizada por Freud y suficientemente enriquecida por A. Grinstein, E. M. Rosenfeld y D. Anzieu, entre otros, sino el de utilizarlo como un espacio transicional que invoca al deslizamiento metafórico sobre una variación metonímica.
La importancia de este sueño radica no sólo en el hecho de ser el último sueño de Freud que aparece en la Traumdeutung, sino en la singularidad de ser el único sueño infantil del autor relatado en toda su obra y en toda su correspondencia publicada hasta la fecha.
Es decir, que es un primer sueño convertido en un último sueño y un último sueño convertido en un primer sueño. Sueño que debe ser considerado como una construcción a posteriori, como un recuerdo del Freud adulto que parte de una vivencia nueva para remontarse a una época