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La relación del psicoanálisis con las psicosis y el posible abordaje terapéutico de las mismas es un tema especialmente polémico. Freud, que partió de las neurosis, sostuvo que los psicóticos no son analizables porque no desarrollan transferencia. Consecuente con esa idea estudió las psicosis basándose en un escrito, las memorias del Presidente Schreber, y no en un caso clínico.
Reconozcamos que cuesta admitir que una teoría psicoanalítica que da una explicación psicogenética de las psicosis no pueda ser articulada con una intervención eficaz en la clínica. En tal caso podría ser cuestionado el valor de una teoría que no fuera operativa sobre el plan clínico.
Entre los analistas postfreudianos existen opiniones dispares y contradictorias con respecto a la analizabilidad de los psicóticos. H. Rosenfeld, por ejemplo, afirmó que hay pacientes esquizofrénicos capaces de establecer una transferencia positiva y negativa y que es posible interpretar los fenómenos transferenciales al paciente esquizofrénico. Según este autor, el manejo de la transferencia negativa y sobre todo la eventual moderación de las identificaciones proyectivas masivas, responsables de la distorsión del vínculo terapéutico, posibilitaría que los psicóticos sean accesibles al análisis (8).
En efecto, no es descartable que los psicóticos puedan hacer una transferencia, en el sentido de investir una imagen