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Entre los ríos Tigris y Eufrates se extiende la región de Mesopotamia, en opinión de los paleohistoriadores es el lugar donde se inició la revolución neolítica, este período, también llamado la “Edad de Piedra Pulida”, supuso un cambio revolucionario para la historia de la humanidad. El hombre logra desligarse paulatinamente de los condicionamientos al medio físico e imponer sus propias, aunque rudimentarias, técnicas de producción y supervivencia, se perfeccionan los instrumentos para el ataque y la defensa lo que conduce a un aumento de poder y dominio sobre las otras especies, dando origen a la domesticación de algunos animales para su explotación y utilidad, como un primer hito en la historia del ejercicio de poder que posteriormente define las relaciones entre los hombres.
En el transcurso de este período se produce la dispersión de las razas.
La historia de Mesopotamia es una serie continua de guerras e invasiones por ser objeto de codicia en los pueblos vecinos debido a su enclave geográfico y a la riqueza de su suelo. Pronto la religión tuvo un lugar muy preponderante, permaneciendo inalterable durante milenios. Con la religión se hallaba conectada la magia y la adivinación.
Junto a estos elementos de violencia e irracionalidad, coexisten, en esta paradógica amalgama que define a nuestra especie, el pensamiento como exponente del más alto grado de funcionamiento mental del que es portador el ser humano, una de cuyas principales aportaciones culturales, en los