You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
A la hora de recorrer la literatura psicoanalítica sobre la guerra se constituye en cita obligada el trabajo de Hanna Segal El silencio es el auténtico crimen; en el que sintetiza de forma magistral tanto los mecanismos que desatan en los hombres el temor a la guerra, como la guerra misma.
Comienza exponiendo que sobre estos tópicos se informa permanentemente a la población, pero nosotros preferimos “no enterarnos”.
Bueno sería creer aquello de “Si vis pacem para bellum” (si quieres la paz, prepara la guerra), pero dice creer “que los hechos históricos demuestran que prepararse para la guerra, en sí mismo, conduce a ella”.
En este estado de preparación para la guerra también nos hacemos más paranoides. Debemos culpar a los demás de nuestra belicosidad a fin de descargar nuestra culpa y encontrar justificación para fabricar más armamento.
Nos habla entonces de cómo el deseo de probar el propio arsenal induce una carrera armamentística que produce su propia dinámica.
Se refiere a la así llamada “disuasión” como un círculo vicioso entre miedo y odio, que en determinado momento quedará fuera de control de quienes lo han puesto en marcha; señalando una cierta evidencia de que los gobiernos no pueden ver ni preveer claramente las consecuencias de una guerra nuclear.