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“Desorientación. ¿Hacia dónde caminamos? Tal vez sea ésta una pregunta que el hombre haya podido hacerse en toda época —digámoslo para prevenir posible objeciones—, pero reconozcamos su valor de actualidad, de expresión abreviada de un estado de conciencia que prepondera en nuestros días. Cierto que las inmutables estrellas que orientan el alma humana (amor, justicia, conocimiento y libertad) no han desaparecido. Se pregunta no más por la validez de las cartas marinas que el hombre había trazado para su propio navegar bajo el impasible esplendor de esas inasequibles constelaciones.”
“Ustedes pueden imaginarse fácilmente, empero, cómo llegué precisamente a la elección de este tema (“Nosotros y la muerte”). Es una consecuencia de la horrible guerra que impera con su furia en estos tiempos y que nos está privando a todos de la orientación en la vida. Creo haber percibido que lo que ocupa el primer lugar entre los agentes que favorecen esta desorientación es la modificación de nuestra posición ante la muerte.”
Yo prometo una edad trágica: el arte supremo en el decir sí a la vida, la tragedia, volverá a nacer cuando la humanidad tenga detrás de sí la conciencia de las guerras más duras, pero más necesarias, sin sufrir por ello…
El 20 de julio de 1990, el semanario hamburgués Die Zeit publicaba un texto inédito de Freud. Se trataba, según Bernd