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Fue Einstein quien eligió como interlocutor a Freud ante la propuesta del Instituto Internacional de la Liga de las Naciones de organizar intercambios epistolares entre intelectuales reconocidos. El propósito era convocar a científicos y pensadores para analizar las causas del fenómeno de la guerra.
, año de la publicación de La interpretación de los sueños —obra en la que se define un nuevo objeto de conocimiento: el inconciente—, las ideas freudianas se habrían difundido en la mayoría de los países occidentales. El psicoanálisis estaba en expansión; las ciencias sociales, el arte, la literatura, etc., incorporaban algunos conceptos provenientes del discurso psicoanalítico constituido en nuevo campo del saber. Freud, “con la luz de su vasto saber sobre la vida pulsional del hombre” —al decir de Einstein— podía ser un colaborador esencial en la empresa antibélica.
La carta que escribió Einstein, en agosto de 1932, fue respondida por Freud al mes siguiente y publicada por el Instituto seis meses después en París, simultáneamente en francés, inglés y alemán, aunque en Alemania fuera prohibida su difusión.
Freud ya se había preocupado por el tema de la guerra diecisiete años antes, en 1915. A los seis meses del estallido de la primera guerra mundial, escribió dos ensayos: La desilusión provocada por la guerra y Nuestra actitud ante la