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“Si miramos con sensatez, por muy difícil que sea hacerlo en estos momentos, a la situación política y a la amenaza de guerra nuclear, observamos un fenómeno más parecido a un escenario surrealista, a una pesadilla insoportable o a una psicosis, que a un mundo sano”.
Con estas palabras comienza Hanna Segal su artículo presentado en una reunión extraordinaria llevada a cabo en el seno del 34.° Congreso Internacional de Psicoanálisis (IPAC) celebrado en Hamburgo el año 1985, y cuyo título: El silencio es un auténtico crimen recuerda la frase de Nadejda Mandelstam: El silencio es el auténtico crimen contra la humanidad. (En ).
Esta obra va pasando revista al hecho de Hiroshima y a sus consecuencias, tan vívidamente descritas por R. J. Lifton; a la producción actual de armas atómicas y al arsenal nuclear acumulado por las grandes potencias, suficiente para arrasar varias veces el mundo; a las declaraciones públicas y privadas hechas por los representantes políticos y militares de los gobiernos de EE.UU., Gran Bretaña y la Unión Soviética, etc., analizando con perspicacia estos fenómenos y poniendo de relieve los mecanismos psíquicos defensivos presentes en las actitudes y el comportamiento de los seres humanos frente a esta grave y preocupante realidad de destructividad y destrucción del ser humano.
“Los gobiernos siempre han considerado posible una guerra nuclear —nos dice Hanna Segal—, al tiempo que niegan la realidad que ello entrañaría. Varias encuestas de opinión revelan que la vasta mayoría de las personas requeridas opinan que la guerra nuclear es inevitable. Y, sin embargo, esta misma vasta mayoría hace su vida bajo esta sombra, sin pensar, tan siquiera, en reaccionar contra ello. Somos como lemings, seguimos ciegamente un camino que conduce al suicidio de ta raza.” Deben existir, pues —continúa—, poderosos impulsos y mecanismos inconscientes e irracionales, más allá de lo que cualquier razón económica, social o política pueda justificar, para explicar un comportam