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Mitos, cuentos, leyendas, historias que podemos evocar para que el psicoanálisis siga diciéndonos de los puntales con los que leemos, una vez más, ciertas producciones de la cultura.
Una historia bíblica en este caso, historia paradigmática que gira alrededor del lugar del padre y que, como tal, volverá a aparecer siglos más tarde en la literatura de la mano de Bertold Brecht.
Seguimos por tanto, tal como nos enseñó Freud, escuchando que saberes encierran los mitos y las fábulas de los poetas.
Nos ocupa esta vez el Juicio Salomónico, que encontramos en el Primer Libro de los Reyes del Antiguo Testamento bajo el subtítulo de “Sabiduría y prosperidad de Salomón”.
Y a continuación el cuento de Brecht traducido como “El círculo de tiza de Augsburgo” o “El círculo de tiza caucasiano”, una brillante recreación dramática del juicio.
Vayamos, pues, a los textos.
“Ella es la madre”, dictamina Salomón el Sabio, instaurando la vida sobre el sacrificio, la posición materna como lugar de desprendimiento necesario. Escuchemos una vez más El Juicio y El Dictamen.
“En aquel tiempo vinieron al Rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. Y dijo una de ellas: Yo y esta