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En 1919, un año antes de la publicación de Más allá del principio del placer, Freud desentierra un ensayo escrito hacía tiempo y decide reescribirlo y publicarlo. No sabemos de cuándo data la primera redacción, pero sí podemos colegir que el tema central de este interesante trabajo, “Lo siniestro” (Das Unheimliche), le rondaba ya hacía años por la cabeza, teniendo presente la aparición del término unheimliche en algunas de sus obras anteriores.
Así, por ejemplo, ya en 1909, al referirse a los comienzos de la neurosis obsesiva del “hombre de las ratas”, cita en boca de éste las siguientes palabras: “Veo aquí el comienzo de mi enfermedad. Había muchachas que me gustaban mucho, y a las que deseaba ardientemente ver desnudas; pero tales deseos iban acompañados de una sensación siniestra, como si, por el hecho de pensar yo algo, hubiera de pasar…”. Más adelante, en la misma obra, Freud hace suyo el término utilizado por su paciente y dice que es típico de las neurosis obsesivas el comenzar con “deseos lascivos acompañados de aprensiones siniestras”, y se refiere al temor obsesivo como un “afecto perturbador con un claro matiz siniestro y supersticioso”.
Otro ejemplo de utilización del término, previa al trabajo de 1919, lo hallamos en Tótem y tabú (1912-3): “Atribuimos la calidad de “siniestras” a las impresiones que tienden a confirmar la omnipotencia de las ideas y el pensamiento animista en general, tras haber alcanzado un estadio en el que, a nuestro juicio, hemos abandonado tales creencias”.