You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En el prólogo de este libro, W. Baranger nos dice que la función de la crítica literaria, poética en este caso, en razón de la polisemia inherente al lenguaje y en especial al de la poesía, es la de echar luz sobre algunos de los múltiples -y a veces inagotables- sentidos contenidos en las obras de los creadores; así, un estudio como éste, realizado desde el psicoanálisis, se inscribe de hecho en la crítica, pero en una crítica muy personalizada dada la evolución de su autor como poeta, psicoanalista y profundo conocedor de la obra nerudiana.
Estamos de acuerdo con este planteo, que en nada significa psicoanalizar un texto ni a su autor (tarea desde luego imposible) en la medida en que psicoanalizar significa traducir a un lenguaje explícito aquello que alguien dice a su psicoanalista sin saber que lo está diciendo. Es fácil reconocer que, en este orden de cosas, ni el poema ni un solo verso de él tienen tal traducción, en cuanto las palabras del poeta, sin interlocutor preciso, sin contexto que subraye la pertinencia de un sentido sobre otros, no quieren decir otra cosa que aquello que están diciendo bajo una forma específica. Pero otra cosa es hablar críticamente -discriminadamente- del tejido de fantasías de donde surgen estas palabras, de la trama inconsciente, como dice Baranger, sobre las que las palabras toman su impulso. Recordemos en este punto lo que señaló Freud en El poeta y la fantasía: podrían discernirse en un poema elementos de la vivencia reciente y elementos del recuerdo infantil que, activado por dicha vivencia, es portador del deseo que busca realizarse a través de la creación poética.
Tampoco es el libro de Altamirano, como a menudo ocurre con las aplicaciones del psicoanálisis a las obras literarias, una tarea interpetativa similar a la de un material clínico y de las que recibimos menos información acerca del autor de los textos analizados que sobre “la mano” del analista, dándonos la impresión de estar frente a más o menos virtuosos ejercicios