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Cada época obedece inconscientemente, hasta en su poesía, a leyes orgánicas que le son particulares, señala J, J. BACHOFEN.
Mi intención no es la de tratar de la importancia de la madre desde el punto de vista ginecocrático, sino más bien a partir de principios y fantasías inconscientes relacionados con la cultura mítico-religiosa, ambiental y personal de cada época.
Desde el punto de vista histórico, la tradición mítica, señala Bachofen, debe ser considerada como un testimonio auténtico de las épocas primitivas.
Las Venus prehistóricas, tales como la Venus de Willendorf, la de Menton y la de Lespugue, forman parte de una tradición paleolítica, en la cual el cuerpo materno o habitat originario aparece como lugar privilegiado e idealizado donde la idea Madre-Diosa (1 - Venus prehistóricas) viene personificada.
En ciertas pinturas prehistóricas la representación del cuerpo materno y también paterno, los órganos sexuales masculinos y femeninos, están representados como objetos parciales y aisladamente de la imagen total del cuerpo (2 -Organos sexuales). (Esto, naturalmente, desde el punto de vista de las fantasías arcaicas del pensamiento kleiniano, me ha interesado.) En una conversación con André Leroi Gourhan, hace algunos años, y habiéndole preguntado sobre la presencia del cuerpo en la expresión plástica prehistórica me confirmó en efecto que el cuerpo humano a diferencia del cuerpo animal está representado frecuentemente a través de partes del cuerpo. Por ejemplo, un triángulo como signo femenino y representación de la vulva, o bien otro