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Los así llamados “Grupos Balint”, tardíamente reconocidos por las especialidades médicas en nuestro país, vuelven a ser tenidos en cuenta en diversos programas formativos de médicos y enfermeras, tanto de pregrado como, fundamentalmente, de postgrado. La renovada atención por tales grupos durante los años ochenta y noventa ha venido de la mano de su inclusión en la formación de los especialistas de Medicina de Familia y Comunitaria aunque, en realidad, como experiencia formativa de profesionales internistas y generalistas habían sido propuestos y puestos en marcha en los años setenta. Se trata de una de las aportaciones más conocidas del psicoanálisis a la formación en el plano psicológico y emocional de los profesionales sanitarios contemporáneos, aunque no la única. En un libro anterior (1988) he intentado realizar un somero resumen de otras vías o métodos de mejorar esos aspectos básicos de la formación de los médicos y enfermeras de nuestras redes sanitarias.
En los años setenta, su puesta en práctica creo que se fue haciendo de forma “cuasi-experimental”, casi como “prueba piloto”, siguiendo en parte propuestas y replanteamientos procedentes fundamentalmente del campo de los especialistas “de la salud mental”. Antes aún, ya en los años cincuenta y sesenta, los psicoanalistas introductores del Psicoanálisis en España, procedentes entonces de otras especialidades médicas diferentes de la Psiquiatría, como los