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«El paciente necesita ‘recordarlo’, pero no es posible recordar algo que aún no ha sucedido, y este hecho del pasado aún no ha tenido lugar porque el paciente no estaba allí para que eso le sucediera.”
El análisis de la neurosis de transferencia ha aportado un incalculable material teórico y técnico que fue abriendo cada vez más las posibilidades terapéuticas del método psicoanalítico. Diversos autores postfreudianos pertenecientes a distintas escuelas dieron un gran impulso al psicoanálisis ampliando sus aplicaciones terapéuticas a pacientes más graves, como los psicóticos.
La observación del fenómeno de la repetición tuvo para Freud gran trascendencia. Desde el inicio de sus estudios clínicos descubrió que el síntoma neurótico es, en esencia, una repetición transformada de sucesos traumáticos infantiles vinculados a la evolución psicosexual (Freud, 1894-1896-). Este concepto guió todas sus investigaciones y hasta el final de su obra se constituyó en el pilar teórico que justificó toda la técnica psicoanalítica; también hizo visible sus limitaciones: la posibilidad de establecer una neurosis de transferencia marcó para Freud el límite de la analizabilidad de un paciente, por ello excluyó de la práctica del psicoanálisis las psicosis (Freud, 1937 a-b).
La repetición en la relación terapéutica con el analista genera y alimenta la neurosis de transferencia (Freud, 1912-1937-Etchegoyen, 1986), resulta de la cual se hace visible la reedición de facetas “olvidadas” por efecto de la represión. Esta perspectiva quedó definida por Freud en Recuerdo, repetición y elaboración (Freud, 1914). En 1920, Freud concibió