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En el psicótico, el síntoma perverso puede ser sexual o, más frecuentemente, de carácter. Pero ¿por qué, cómo, en qué circunstancias aparece? ¿Adopta rasgos específicos en el contexto psicótico?
La perversión-narcisista sería justamente una variante de la perversión de carácter o moral, estrechamente conectada con la clínica de la psicosis por diferentes ejes: se encuentra una personalidad perverso-narcisista entre los familiares del paciente psicótico, o incluso el paciente mismo pasa por momentos en los que la utilización de mecanismos perverso-narcisistas le permiten calmar su desamparo.
La perversión-narcisista se diferencia de las otras perversiones por su dependencia estrecha con una organización narcisista. O, si se quiere, ella sería la modalidad perversa propia de las personalidades narcisistas. Se trata de sujetos ávidos de veneración y que no soportan en nada la más mínima puesta en tela de juicio de su posición dominante. Otra característica es que el “acting” perverso se pone en juego prácticamente sin placer. Es una actividad compulsiva en la búsqueda desesperada por alejar el peligro ante la pérdida de integración del Yo. El sujeto perverso-narcisista ensaya por diferentes métodos de parasitar o de invadir el espacio psíquico de otro individuo, a fin de exaltar su propia omnipotencia.
La actitud soberbia no trata tanto de provocar el sufrimiento rebajando al otro como en el caso del sadismo, cuanto de hostigar desesperadamente la integridad narcisista del otro con el objetivo de “desarmarlo”.
La autoestima del otro, el amor de sus objetos internos, su capacidad de desear o de fantasear provocan un sentimiento