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Si bien los autores aceptan la existencia de placer en la enseñanza (un placer frágil que en ocasiones se paga caro) y la de heridas narcisistas que derivan de las decepciones y la complejidad creada al enfrentarse un adulto docente con sus alumnos, ya sean niños o adolescentes, no profundizan en el tema como era de esperar en la calidad de revista en que se publica el trabajo. Tampoco se lo proponían, pues, tanto Béatrice Levy, Inspectora pedagógico y doctora en Ciencias de la Educación ejerciente durante 44 años, como Pascal Bouchard, Agregado en Letras que abandonó su trabajo, tras 18 años de ejercicio en la enseñanza, un día en que dejó de sentirse feliz en clase, dedicándose al periodismo. Es autor del libro Métier impossible, la situation morale des enseignantes, prologado por René Diatkine, publicado en 1992.
Lo que sí hacen los autores es invitar a los profesionales de las ciencias psicológicas y sociales a profundizar en la situación que se crea cuando el niño o el adolescente no quiere aprender, ni trabajar, ni obedece o incluso rechaza al profesor, originando en éste una serie de insatisfacciones. Si el fracaso escolar se generaliza y es comentado por los medios informativos, los poderes públicos tratan de atajar la situación recomendando nuevas estructuras, creando nuevos