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Mi agradecimiento al Dr. Ricardo Kacir por sus comentarios a mi trabajo.
No son pocos los autores que han escrito en una lengua distinta a la materna. Algunos de ellos han obtenido premios liberarios importantes escribiendo en otra lengua.
El premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, ha tenido como lengua materna al inglés, vivió su infancia en Galicia, manejando la lengua de Rosalía y, aunque también ha escrito en gallego, obtuvo la Nobel distinción por su obra escrita en castellano.
El Nobel de Literatura Elias Canetti nació en Bulgaria, de padres sefardís, su infancia y juventud transcurrieron entre Bulgaria, Austria y Suiza. Describe magistralmente su situación en su autobiografía, La lengua absuelta (1980): «Mis padres tenían un idioma propio que yo no comprendía: hablaban alemán, la lengua de su feliz época escolar en Viena […] Es por eso que tenía buenos motivos para sentirme excluido cuando mis padres empezaban a hablar en su lengua. Se ponían extraordinariamente joviales y contentos y yo vinculaba este cambio, que notaba perfectamente, al sonido del alemán. Yo creía que se trataba de cosas maravillosas que sólo podían expresarse en esa lengua». Hablaba ladino con sus padres y aprendió búlgaro con las campesinas de su casa y finalmente su madre le enseñó alemán en su juventud, adoptándola entonces como su lengua literaria.
El galardonado con el premio Cervantes de Literatura, Augusto Roa Bastos, ha tenido al guaraní como lengua materna, pero ha escrito su obra en castellano, aunque puede verse la influencia de la primera en sus novelas. En Hijo del hombre incluye en el texto en castellano frecuentes términos provenientes del guaraní y, en una obra algo posterior, Moriencia, estos términos han desaparecido, pero las frases escritas en castellano poseen una estructura gramatical con resonancias del guaraní. En este sentido dice Roa Bastos (1991): «En este exilio hice toda mi obra de narrador como una