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Alemán: Psychische Realität
Inglés: Psychical Reality
Francés: Réalité Psychique
En el último capítulo de La interpretación de los sueños Freud define la realidad psíquica en dos acepciones: una amplia y otra restringida.
Según la primera, la realidad psíquica es sinónimo del inconsciente. «El inconsciente es la verdadera realidad psíquica; que en su naturaleza íntima nos es tan desconocida como la del mundo exterior, pues nos es ofrecida tan incompletamente por los datos de la conciencia, como lo es en el mundo exterior por los datos de nuestros órganos de los sentidos» (SE, V, p. 613).
Definida en esta acepción como la realidad de los procesos inconscientes, Freud la introduce al lado de la realidad de los procesos conscientes y la realidad del mundo externo. Estas tres realidades serán utilizadas a lo largo de toda su obra.
En un sentido más restringido, al analizar la realidad de los deseos en los sueños, se pregunta Freud: «Si debemos atribuir realidad a nuestros deseos inconscientes, no sabría decirlo. Debe ser negada, naturalmente, a todos los pensamientos transicionales o intermedios. Si consideramos los deseos inconscientes reducidos a su forma más fundamental y verdadera, debemos concluir, sin duda, que la realidad psíquica es una forma particular de existencia que no debe ser confundida con la realidad material» (SE, V, p. 620).
A esta definición en la que «la realidad psíquica designa el deseo inconsciente», Laplanche y Pontalis añaden en su diccionario «y las fantasías que están ligadas al mismo» (p. 391). Esta definición, así completada, es la que hoy en día está más extendida.
Esta segunda acepción es la habitualmente utilizada en la literatura psicoanalítica.