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Difícil y controvertido tema el que abordamos. Parece haber sido tratado como la Cenicienta de la metapsicología, si bien recientemente conoce un nuevo impulso, por el interés que despierta su estudio especialmente desde la psicosomática, donde la tópica mental, así como los dinamismos entre las distintas instancias psíquicas, pasan a veces a un segundo plano, en favor de factores de orden económico.
El desarrollo de la teoría psicoanalítica se ha producido en dos direcciones contrapuestas, más allá de su terreno natural que son las neurosis. La primera es la comprensión de los fenómenos psicóticos y fronterizos. Con su estudio, seguimos en el terreno del conflicto psíquico, esto es la expresión mental de las tensiones entre afecto y representación y los diversos grupos de representaciones. Se trata de patologías narcisistas, en las que predominan los aspectos disociativos que conllevan una alteración grave en la conformación del yo y de los objetos, distinto de las vicisitudes de expresión de la pulsión, terreno natural de las neurosis.
En la otra dirección, el psicoanálisis ha tratado de estudiar los límites del fenómeno mental con lo somático. Aquellas áreas en las que se imbrica lo corporal biológico con su expresión y sus derivaciones psíquicas; y viceversa, desde lo psíquico se produce el retorno a los orígenes somáticos. Queda aquí ya señalada una orientación de tipo genético, tanto del orden de la filogénesis como de la ontogénesis, en el sentido de que lo biológico precede estructuralmente a lo mental. Este hecho marca una orientación claramente