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1. El Proyecto de psicología de 1895, sigue siendo una obra de interés capital tanto porque sienta las bases del funcionamiento del aparato psíquico que Freud tenía en mente en la época de su redacción, como que en su estructura general sirvió de guía y modelo conceptualizador de toda una serie de desarrollos ulteriores. Así podemos adentrarnos en temas tan fundamentales como los de la memoria, la experiencia de satisfacción, la realización de deseos en su relación con la identidad, la constitución del Yo, el pensamiento, el juicio, la enigmática relación con el semejante, los procesos primario y secundario, el dormir y el soñar y un largo número de etceteras.
A mi juicio el sistema planteado por Freud podría ser perfecto, cuando sostiene que una función especial del aparato es la inhibición de la descarga para conseguir dos propósitos fundamentales: a) evitar la satisfacción regre-diente alucinatoria para poder encontrar así el objeto en la realidad y obtener así una real satisfacción de la necesidad, y b) evitar el desprendimiento de displacer que proviene de las huellas mnémicas en lugar de las representaciones perceptuales de la realidad. Las dos funciones, evitar la descarga alucinatoria y el desprendimiento de displacer de las huellas mnémicas, estarían al servicio del principio de placer que se alia sin duda con el principio de realidad para conseguir un funcionamiento óptimo de la estructura.
Esto bastaría y constituiría una alianza sin fisuras si la esencia del desarrollo freudiano no agregase a un entrometido que podemos denominar principio de licitud. Entonces ya no basta, para la salud del sistema, evitar la regresión alucinatoria o el desprendimiento displacentero del recuerdo, porque por más que se encuentre el objeto adecuado en la realidad, un aspecto