You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
1895. Freud termina en marzo la redacción de «Psicoterapia de la histeria», último capítulo de su primera gran obra, Estudios sobre la histeria, que publica en mayo en colaboración con Breuer. En sus líneas se vislumbra el final del largo túnel que viene recorriendo desde 1886, cuando a su regreso de París informa al claustro de profesores de la Facultad de Medicina de Viena que, según Charcot, la anatomía ha completado su obra y «es tiempo de las neurosis». Al hacer suya esta idea, Freud pierde el referente anatómico. Pero imbuido de la causalidad anátomo-clínica que ha encumbrado la medicina del siglo XIX en los más altos niveles de la ciencia, durante todos esos años no cesa de buscarle al síntoma su pareja oculta.
Así va haciendo el hallazgo de sucesivos (y supuestos) determinantes etiológicos, que no se excluyen necesariamente entre sí, y que suponen la ruptura con Charcot y Janet, y luego también con Breuer: recuerdos traumáticos patógenos y abstinencia sexual (caso Emmy, ); conflicto entre normas morales y deseos sexuales, separado por la defensa del comercio asociativo y convertido en un cuerpo extraño, o mejor, en un infiltrado (caso Elizabeth, ); sucesos eróticos como factores traumáticos (caso Lucy, ; caso Katharina, probablemente ); prácticas sexuales «anormales» o incompletas (manuscrito A enviado a Fliess, ); acumulación de tensión sexual física —neurosis de angustia—, o psíquica —histeria— (manuscrito E, ); seducción sexual traumática del niño por cuidadores o parientes próximos («La etiología de la histeria», conferencia del 21 de abril de —publicada a fines de mayo— ante la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de Viena).
Este listado de algunas de las concepciones etiológicas de Freud correspondientes