You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Voy a hablar de una visión (entre otras posibles) de la histeria, mi síntesis personal de aportaciones de algunos autores (con los que más con-cuerdo) y de mi propia experiencia. No me referiré o lo haré sólo de pasada a los textos «matrices» de Freud aunque, desde mi punto de vista, la presente es la más «freudiana» de las lecturas de la histeria.
Lo primero será discernir, a nivel de la nosografía y la nosotaxia «Lo Histérico» (adjetivo) como síndrome ubicuo (igual que existe «lo» obsesivo o «lo» anoréxico) localizable sobre diversas estructuras (psicosis histéricas, caracteropatía histérica…) de la «neurosis histérica» y de la «neurosis de carácter histérica», únicas de las que me ocuparé. Aunque esta distinción es obvia, a veces aparece poco clara en ciertos autores, lo que da lugar a confusiones, como primar los aspectos orales o la regresión, lo que puede corresponder a otras estructuras regresivas que tomen patoplásticamente formas histéricas pero no a la «neurosis transferencial histérica».
Como recuerda Israel (11) la histeria (y no sólo «la histérica») parece jugar con el médico o con el investigador un juego del escondite, y cuando se cree haber hallado el «síntoma primario» o «el mecanismo fundamental» éste puede desaparecer o transformarse, de manera que «siempre le falta algo a la histeria», siempre se escapa, va un paso más allá y sorprende al interesado, lo que quizá sea una de las metas mismas de la histeria.
También con Israel (11) aceptaré que esta visión es, inevitablemente, desde «mi ser hombre» y que, en una estructura en la que la búsqueda de la identidad sexual y de género está en juego, esto no carece de importancia.
Intentaré caminar desde la Metapsicología a la Clínica extendiéndome sobre rasgos de Carácter para acabar con algunas consideraciones contextuales-socio lógicas.