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Antes que nada, casi podría decir Before the Rain (antes en todo caso —al menos eso espero— de ninguna tormenta), quiero agradecer a la Asociación Psicoanalítica de Madrid el haberme invitado a participar en esta mesa redonda alrededor de la película de Milcho Manchevski. Digo «mesa redonda» aunque no sé si se trata exactamente de una mesa redonda, y digo «alrededor» —y no «sobre»— porque Before the Rain nos invita literalmente a dar una vuelta, una vuelta en el espacio y una vuelta en el tiempo.
En una primera visión, Before the Rain produce una extraña sensación, la impresión inconfortable de que algo se le ha escapado a uno radicalmente, de que en algún punto del desarrollo de la cinta, una breve distracción le ha hecho perder el hilo y lo ha devuelto a su punto de partida, a la puerta del cine, dejándole seco en la acera, para siempre antes de la lluvia, por mucho que algunas gotas hayan terminado por caer en la pantalla, como si no hubiera ocurrido nada en un tiempo que no ha existido jamás a pesar de las dos horas transcurridas. Dicho de otra manera, uno se vive como estos personajes del cine burlesco que al entrar por una puerta giratoria que es empujada con demasiada fuerza, son lanzados hacia fuera tras dar una vuelta completa, sin llegar a entender lo que les ha ocurrido.
Antes de que empiecen las imágenes, aparecen en la pantalla y en una voz en off unos versos de Mesa Selimovic que rezan: «Con un grito, pájaros cruzan el cielo oscuro, todos están callados, mi sangre me duele por la espera». De hecho el realizador dice que Before the Rain, el título, «se refiere a la sensación de tensa expectativa cuando el cielo está cargado, cuando la gente se queda en silencio, esperando una tragedia o la purificación». Por tanto queda sentada esta primera indicación de que, pase lo que pase, todo habrá ocurrido para siempre en un «before / antes de», en una tensión salpicada de pequeñas descargas eléctricas como los relámpagos que cruzan el cielo.
La idea original —en lo