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Desearía transmitirles algunas reflexiones acerca de la técnica que utiliza el psicoanalista en su trabajo para aliviar el sufrimiento psíquico del paciente.
Nuestra tarea consiste en escuchar durante la sesión las asociaciones del paciente, en «contener» ese sufrimiento, comprenderlo, e intentar aproximarnos al significado del conflicto psíquico a través de la interpretación.
Escuchar al Otro, creo que es lo más importante y también lo más complicado de nuestro trabajo. Nuestra escucha condiciona la interpretación y condiciona también el material que surge; y, por supuesto, la historia del proceso analítico.
Las interpretaciones variarán según los objetivos terapéuticos y los criterios de curación que tengamos. Toda interpretación estará en función del esquema teórico elegido y, por tanto, debemos tener presente que la relación entre la práctica y la teoría es vital.
Actualmente hay diversidad de teorías para explicar el funcionamiento mental. Este pluralismo teórico puede enriquecernos, pero también engendrar cierta confusión. Tendríamos que ser políglotas y hacer un esfuerzo de reinterpretación y comparación. Lo que me parece fundamental es que podamos considerar las diversas teorías con cierta provisionalidad y que las podamos cuestionar. Pienso, como otros autores, que debemos aproximarnos a ellas como metáforas que nos ayudan a comprender la complejidad de los hechos clínicos, lo que ocurre en la relación transferencial.
En ese diálogo intersubjetivo deberían emerger las fantasías inconscientes particulares de cada analizado, en relación con su problemática edípica. Con nuestro silencio y las interpretaciones deberíamos permitir que se ponga