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Here tired Dissimulation drops her mask, Through life's grimace, that mistress of the scene.
Una analizada siempre doblaba por la mitad su cheque mensual en el momento de pagarme. Cuando le indagué acerca de esta práctica me contestó que era una manera de «esconder el dinero». Este acting era representativo de su inhibición a la hora de discutir asuntos económicos conmigo. Confesó que había contemplado la idea «ridícula» de que quizás yo pudiese verla sin cobrarle nada, recordándome que ella, en su trabajo, se esforzaba mucho y llevaba a cabo una labor excelente sin pensar en el salario.
Un paciente con quien había estado explorando sus intensas tendencias homosexuales metía sus dedos en los repliegues de mi diván y sonreía sádicamente fantaseando sobre el aspecto que acabaría teniendo éste si cada analizado arrancase un pedazo como souvenir.
Otra paciente, cada vez que salía de la sesión, agarraba la puerta de una forma peculiar, como si la estuviese abrazando. La primera vez que le comenté sobre esto me ofreció la inverosímil racionalización de que no quería que la puerta diese un portazo, añadiendo que ella había sido siempre una persona muy considerada. En otra sesión, meses más tarde, reconoció, «me cuesta tanto irme que no sé cómo decirle adiós».
Cualquier analista identificará estas viñetas como ejemplos nada extraordinarios de acting out en la transferencia o «acting in» transferencial. Sin embargo, el acting observable en la sesión, el acting in, no siempre es de