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En los escritos que tenemos se describe minuciosamente el conflicto que estalló entre Abraham y Sachs, por una parte, y Freud, por la otra. Particularmente ello es perceptible en el intercambio epistolar Freud-Abraham, entre junio de 1925 y diciembre del mismo año (cfr. Eppensteiner y otros, 1987; Friedberg, 1990; Fallend y Reichmayr, 1992). Se trata de la colaboración de los dos psicoanalistas berlineses, Abraham y Sachs, en la producción de la primera película que debería tener como objeto el psicoanálisis, en la forma de un caso clínico. Paul Ries (1995), acudiendo a las fuentes mencionadas, ha presentado nuevamente este conflicto. En junio de 1925, el productor cinematográfico de la UFa, Hans Neuman, se dirigió a Abraham para solicitarle su asesora-miento científico con el fin de realizar una película acerca del psicoanálisis. La UFa (Universum Film Gesellschaft) era entonces la mayor productora alemana y también la de mayor influencia. Freud criticó la disposición de ambos, Abraham y Sachs, para ejercer dicha función de asesores. En ese mismo año, Siegfried Bernfeld elaboraba un guión con el título «Proyecto de una representación cinematográfica del psicoanálisis de Freud, en el marco de una película que ocupe una velada».
Mientras Secretos de un alma tiene como objeto el psicoanálisis en la versión clínica del tratamiento de los trastornos psíquicos, para Bernfeld se trataba de escenificar un método de investigación y conocimiento psicoanalíticos, fuera del tratamiento clínico. El protagonista del guión de Bernfeld es el soñador, que quiere conocerse a sí mismo con la ayuda de un psicoanalista. La interpretación de sus sueños es un medio para el propio conocimiento. De esta forma, en el año 1925 se desarrolló un frente de confrontación más amplio, a un lado de la trinchera Bernfeld, al otro Abraham y Sachs. Fallend y Reichmayr (1992) hacen responsable a la posición de poder que los dos analistas berlineses tenían dentro de la Asociación Psicoanalítica Internaci