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Se trata de un fenómeno observado, descrito y conceptualizado por la escuela psicoanalítica freudiana. Lo introdujo Sigmund Freud en el año 1905 para describir hechos sucedidos durante el Análisis fragmentario de una histeria (caso Dora); y empleó la palabra agieren para designar su descubrimiento. En 1914 en Recuerdo, repetición y elaboración lo desarrolló y fundamentó dentro de la teoría de la técnica psicoanalítica. Sostuvo allí Freud que la actuación (agieren) surgía en función de las resistencias, y constituía una acción opuesta al «recordar», proceso imprescindible y motor de la cura analítica, según la teoría de las neurosis y la teoría de la técnica vigentes en ese entonces.
A partir de su obra Más allá del principio del placer (1920) la actuación fue para Freud un emergente inevitable de la compulsión de repetición. Al examinar con más detalle las conceptualizaciones freudianas, destacaré los aspectos claros y precisos de sus desarrollos, junto a aquellos otros más ambiguos, o incluso contradictorios, tarea que acaso nos facilite entender las vicisitudes sufridas por el agieren a lo largo de este siglo. Creemos innegables las concepciones tan diversas surgidas alrrededor del hecho clínico descubierto por Freud, como lo son las distorsiones producidas por su traducción y consiguiente difusión bajo la traducción al inglés como acting-out. Transmitir con fidelidad y de manera abreviada las distintas líneas divergentes es tarea prácticamente imposible por la multiplicidad de hechos abarcados y por el énfasis puesto por la mayoría de los autores en destacar su respeto al pensamiento freudiano original. Esta situación la reflejé en 1977 al transcribir más de veinte definiciones de esta noción (23); y así la condensaban