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Puesto que voy a escribir de psicoanálisis, pero también de literatura y de poesía, me he permitido la licencia de iniciar este trabajo con tres citas poéticas que, a mi juicio, expresan muy bellamente el edicto biológico de morir.
«La muerte es de la vida igual que el nacer» (R. Tagore).
«Pues sólo somos la hoja y la corteza. La gran muerte que todos llevan en sí es el fruto en torno al cual da vueltas todo» (Rainer M. Rilke).
Y finalmente les recuerdo las admirables palabras que hace medio milenio puso el poeta Jorge Manrique en boca de su padre ante la inminencia de su muerte:
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera
clara y pura.
Que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.