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A partir de los años veinte el trauma irrumpe en escena en la obra de Freud con renovado protagonismo. ¿Se trata del retorno triunfal del hijo expulsado?
Sin duda, hay un retorno del viejo trauma; pero éste cobra un nuevo estatuto a causa de las elaboraciones que se gestan desde el vuelco que suponen la segunda tópica y la nueva teoría pulsional.
En este trabajo pretendo desarrollar las ideas sobre el trauma presentes en algunos textos del último periodo de la obra de Freud; porque pienso que tienen una vigencia actual en la clínica y en la dirección de la cura, y además porque abren numerosos interrogantes.
La comunicación se compone de dos partes; una primera teórica, en la que trato de articular los conceptos para situar el trauma; y una segunda clínica, en la que a través del historial de un paciente presento el trauma y la fantasía en la experiencia analítica.
Freud tituló la 18 Conferencia de Introducción al Psicoanálisis (1916-17) «La fijación al trauma, lo inconsciente». Título revelador de un íntimo parentesco entre fijación al trauma e inconsciente** En esta obra nos da el autor una definición económica del trauma: la vivencia que provoca en la vida psíquica un exceso tal de estímulo que su tramitación o finiquitación por las vías habituales y normales fracasa, resultando trastornos económicos duraderos. Son éstas las vivencias a las que los neuróticos permanecen fijados.