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El Simposio de este año nos propone como tema la relación entre dos importantes nociones freudianas que nacieron excluyéndose. En efecto, y como es sabido, en 1897 la fantasía de seducción toma el relevo del trauma sexual real como explicación etiológica de la histeria. Sin embargo, el papel no ya de la fantasía de seducción, sino de la fantasía a secas (o si se quiere, de la organización fantasmática) tiene que ser mucho más amplio en una teoría del trauma psíquico. En cuanto a la noción de trauma, que tan útil y familiar nos ha resultado a los psicoanalistas, adolece sin embargo de imprecisión y creo que constituye un notable anacronismo cuando se usa respecto de la neurosis. En este trabajo me referiré a esa cuestión, También presentaré material clínico que ilustra dos modalidades traumáticas y algunas consideraciones al respecto.
Si desechamos, como el propio Freud, sus primeras hipótesis acerca del acontecimiento traumático (desde 1893, con la «Comunicación preliminar» y el caso Emmy, donde casi cualquier experiencia egodístónica podía ser considerada traumática, hasta 1896, con la tesis de la seducción incestuosa