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Nos ha parecido de interés para este Simposio el encarar las nociones de trauma sexual y de trauma narcisista privilegiando como punto de partida las últimas conclusiones de Sigmund Freud sobre el trauma, planteadas en Moisés y U religión monoteísta (1939).
La visualización clínica de estos traumas en el proceso analítico suscitará nuestra atención, junto a la exploración de cómo se articulan la elaboración de estos traumas y el cambio psíquico.
Asimismo, intentaremos mostrar la especial importancia del material onírico para descubrir situaciones traumáticas infantiles y adultas, así como para seguir su elaboración. Con esta perspectiva, hemos privilegiado algunos sueños significativos de Julia, la paciente con quien ilustraremos esta contribución. Esta elección nos permitirá el abordaje, con material clínico, de estas complejas problemáticas.
Como fruto de su constante y prolongada atención al tema, Sigmund Freud en 1939 definió así la noción de trauma: «llamamos trauma a esas impresiones de la temprana infancia, olvidadas luego, a las cuales atribuimos tan grande significatividad para la etiología de las neurosis».1 No creemos que en esta definición excluyese Freud el factor económico, al cual concedió siempre importante papel.2 Asimismo en el Moisés, Freud precisa: «esas vivencias corresponden a la temprana infancia, hasta los cinco años aproximadamente, siendo el periodo entre los dos y los cuatro años el más importante».