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¡Pero usted está muy enferma!
S. Payne a M. Little
Con cuarenta y ocho años de edad, trece años después de haber buscado por primera vez ayuda psicológica, Margaret Little llegó a Winnicott. En una de las primeras sesiones sintió con desesperación que nunca lograría que la entendiera. Recorrió la consulta intentando encontrar un medio de comunicación y se lanzó sobre un florero con lilas blancas, lo hizo trizas y lo pisoteó.
D.W. salió de la habitación y regresó al terminar la hora. La encontró ordenando el revoltijo y exclamó: «Podía suponer que haría eso más adelante». Al día siguiente una réplica exacta reemplazaba al florero. Unos días después D.W. le dijo que había roto algo valioso para él.
Unas semanas después, durante toda una sesión, se apoderaron de ella unos espasmos de terror. Little se aferró a las manos de su analista con firmeza hasta que se liberó de los espasmos. Al finalizar D.W., le dijo que creía que estaba reviviendo la experiencia de su nacimiento y le sostuvo unos minutos la cabeza. Little lo rememora como el nacimiento «a una relación», a través de sus movimientos espasmódicos. Nunca más volvió a experimentar esos espasmos.
En 1936 Little ejercía la medicina, tenía mucho trabajo y vivía con una amiga que tras un derrumbe había comenzado una psicoterapia. Cuando esta amiga comenzó su tratamiento, Little se dio cuenta de que ella también lo necesitaba. Hizo una psicoterapia con el Dr. X, un terapeuta junguiano hasta 1938. El Dr. X siempre la consideró una neurótica leve. Este tratamiento