You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En 1900 aparece la primera publicación de La interpretación de los sueños. Aunque la obra estuvo terminada en 1899, Freud deseó darla a conocer, coincidiendo con el comienzo del siglo, debido a la importancia que atribuía a este trabajo, del que opinaba: «Una revelación como ésta no nos cabe en suerte sino una sola vez en la vida».
Me interesa destacar la influencia, en este momento creativo de Freud, del acontecer cultural de su época.
En una carta a su amigo Fliess del mes de junio de 1900 le comenta: «Quizás, algún día —¿no te parece?— habrá en esta casa una placa de mármol con la siguiente inscripción: “En esta casa el 24 de julio de 1895 el secreto de los sueños fue revelado al Dr. Sigmund Freud”».
Freud participaba por aquellas fechas del entusiasmo colectivo de la Europa de final de siglo, que veía en el auge de los descubrimientos y de la tecnología una promesa de felicidad para la humanidad: el dominio sobre la naturaleza merced a las nuevas técnicas, la solución de los problemas laborales y sociales en función del aumento de riqueza y de la nueva relación producción-trabajo, la entronización del hombre, y con ello la realización del sueño de la humanidad, próximo a satisfacer el deseo de omnisciencia.
El auge de las ciencias experimentales creaba expectativas en torno al progreso. Las nuevas técnicas se transformaban en la ilusión de un porvenir. Descubrimientos, ciencias experimentales, tecnología, se perfilaban como una trinidad que prometía un salto cualitativo a la humanidad. La onda