You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Los fundamentos éticos de los conceptos de respeto y dignidad no parecen exigir grandes explicaciones: el respeto, que podemos entender como resultante de una maduración psíquica y que se traduce en actitudes de consideración hacia los demás, tolerancia, capacidad de espera, compostura y valoración, se integra en ese conjunto de principios y reglas morales que regulan el comportamiento y las relaciones humanas, tal y como se define la ética. El concepto de dignidad también tiene esas dos vertientes, hacia uno mismo y hacia los demás. Definido como cualidad, amor propio, estimación, honestidad, respetabilidad y decoro, se sitúa también en las bases de la ética.
Las dificultades estriban en la comprensión de los complejos problemas que participan en la progresiva degradación del mantenimiento del respeto, de la pérdida del sentido de la dignidad e incluso de su total abolición, fenómeno que comprometen seriamente las finalidades atribuidas a las instituciones psicoanalíticas: mantener, desarrollar y promover los principios tanto teóricos como prácticos de los fundamentos psicoanalíticos.
En nuestros días, hablar de respeto y dignidad ante otros problemas mucho más importantes que plantean las instituciones psicoanalíticas,1 puede resultar un tanto banal; sin embargo, creo que es importante poder detectar los inicios (aunque sean mínimos y poco relevantes en apariencia) de las progresivas degradaciones de la ética psicoanalítica, desde los índices más alejados de las situaciones catastróficas (pérdida completa de los fundamentos del psicoanálisis) hasta los que no necesitan de grandes reflexiones para ser reconocidos.