You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Pero fue la palabra, más que la observación, la que demostró ser la clave de su cura.
Se gestaba «la cura por la palabra» y, con ella, el psicoanalista, su telar y tejedor.
Y es, desde esta palabra que metaforiza (por su decir… aludiendo a otra cosa…), y capaz, a su vez, de «ser ella misma metaforizada», desde donde hoy me permitiré la libertad de hablaros como voy a hacerlo: único modo, por otra parte, en que yo podría abordar lo que es el tema de este Simposium, la Identidad Psicoanalítica, y que con tanto rigor y preparación se debate hoy aquí por mentes muy claras que años ha… vienen pensando en ello.
Y es también, con esta palabra metafórica, y a manera de Obertura, como «daré la palabra» a mis compañeros, intérpretes de la melodía principal, que abordarán las cuestiones que a esta identidad psicoanalítica, que en mi opinión es una, le pudiera plantear el análisis con niños y adolescentes… En donde, a veces, «la palabra… falta…».
Pero antes, yo, querría hablaros…: de «los sueños»… como de todo eso que constituye el tejido de la condición humana: fantasías, ilusiones, deseos, obsesiones…; «del habla», como ese presente y presencia de la oralidad que, junto al silencio, da soporte a nuestra actividad…; de «las palabras»… esas lanzaderas coloreadas por el amor o el odio con las que instrumentamos nuestro hablar tejiendo una interpretación…; del «analista-tejedor»… (y… des-tejedor…), que, con ellas, dibuja una nueva trama para otro, engarzada a la suya, y sirviéndole a aquél de telar y soporte de ese nuevo tejido, que