You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
1. El complejo trabajo de Freud Introducción al narcisismo (2) implica un gran número de cuestiones problemáticas y aperturas teóricas.
Así, Freud comienza su primer apartado del citado trabajo con la descripción más simple: siguiendo a Nácke, designa aquella conducta por la cual un individuo da a su propio cuerpo un trato similar al que daría a un objeto sexual. Así, el narcisismo queda inscrito como una perversión y se aborda con la expectativa del estudio de cualquiera de las otras perversiones.
Sin embargo, Freud repara en que rasgos aislados de la misma conducta aparecen en personas aquejadas de conflictos dispares, y finalmente el narcisismo se abre lugar como un aspecto del desarrollo regular sexual del sujeto humano.
Y en última instancia adquiere el valor de un obstáculo para la cura psicoanalítica de los neuróticos, con lo cual va a transformarse finalmente en severa preocupación técnica. De perversión, el narcisismo vira a ser tratado como el simple componente libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación. Claro que aquí ya se nos abren interesantes cuestiones, ya que deberíamos preguntarnos de qué autoconservación se trata en la cual el complemento libidinoso del egoísmo se opone a la mejoría del sujeto. ¿Cómo que la mejoría del sujeto en la cura pudiera ir contra su interés de autoconservación? ¿Cómo que la mejoría de un sujeto en un plano implicará una renuncia o un pérdida en otro plano? ¿Cómo que la cura implica siempre una restricción narcisista, una asunción riesgosa del amor al objeto en lugar del amor propio? ¿Estaría Freud ya aquí teniendo en cuenta la relación entre levantamiento de la represión y resurgimiento de la angustia de castración?
Pero sin adentrarse demasiado en esas cuestiones, Freud da un rápido salto a lo que considera un motivo acuciante del concepto de un narcisismo