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Un sólido egoísmo preserva de enfermar, pero al final hay que volver a amar para no enfermar, y se enferma por no poder amar, como resultado de una frustración.
Frente a la insistencia de la Ninfa Eco, rechazada por el bello Narciso, Zeus dicta la sentencia que decidirá el futuro de éste. El casto joven, va a enamorarse inevitable y apasionadamente de la primera imagen o persona humana sobre la que fije su mirada.
Y es así como ocurrió. Cierto día, Narciso cansado por la caza, fue a saciar su sed en un hermoso lago de aguas claras, en donde descubrió su propia imagen reflejada en el agua, sintiéndose inmediatamente fascinado por ella hasta el punto de perder la razón.
Alucinado, tembloroso, se quedó durante largas horas, quieto, con los ojos fijos sobre el tranquilo espejo de las aguas. Tendió sus brazos hacia el agua y vio entonces que el hermoso joven tendía a su vez los brazos hacia él. Convencido que el silencioso joven que contemplaba a través de las aguas le esperaba amorosamente, Narciso se inclinó y cayó al agua para abrazar a aquel en quien depositaba su amor.
La muerte de Narciso, fue la consecuencia de este acto de adoración de sí-mismo a la vez que un acto de amor homosexual.
No es fácil definir el Narcisismo. Es el amor hacia uno mismo, es la base de la autoestima. Sí, pero vemos que esto no es el Narcisismo mortífero, sino el Narcisismo necesario para la vida, el Narcisismo guardián de la vida.