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El papel de discutidor de una ponencia es muy peculiar; uno está en la difícil situación de discutir lo que pensó otro, además de exponer sus propias ideas; lo que lleva a remarcar más las diferencias que lo mucho en que coincide.
A efectos de encuadrar lo que estamos discutiendo, quiero señalar que de los distintos conceptos implicados en el término regresión, aquí nos ocuparemos fundamentalmente de la regresión formal en la transferencia como instrumento para el abordaje en pacientes gravemente regresivos. De los tres tipos de regresión descritos por Freud: tópica, temporal y formal, la primera pertenece netamente al ámbito de lo intrasubjetivo; en cambio, la regresión formal y en cierto modo la temporal, implican la regresión a un determinado modo de vincularse, incluyendo una concepción intersubjetiva. Esta misma diferencia la hallaremos en muchas de las conceptualizaciones ulteriores sobre la regresión: muchas de ellas (por ej. Balint, Winnicott, Knapp, Searles) se refieren a una situación regresiva en un vínculo; otras, por ej. Kris, la describen desde dentro del sujeto. No es sorprendente que los autores que enfatizan la concepción vincular de la regresión, sean los que subrayan la importancia de la disponibilidad del otro, del entorno, para hacer posible esta regresión terapéutica. Lo que lleva ineludiblemente a considerar lo que Ferenczi denomina «la metapsicología del analista». La regresión pensada así implica un fenómeno de interdependencia. Sin duda fue Ferenczi el primer psicoanalista en señalarlo.
También parece claro que el papel fundamental que Ferenczi atribuye a la regresión terapéutica, está claramente vinculado a su modo de reconceptualizar el trauma en la psicogénesis. En los pacientes severamente traumatizados la regresión está al servicio de revivir el trauma en la transferencia,