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Abrimos este número de la revista con un artículo de Andre Green en el que el autor plantea que es necesario volver a reflexionar sobre «qué es un objeto». Para poder determinar el modo en que se constituye el objeto en el psiquismo, el autor sugiere seguir el modelo del lenguaje. De modo que al núcleo sintáctico: sujeto-verbo-objeto, le correspondería un equivalente psíquico: yo-pulsión-objeto.
La relación primaria con el objeto es la del apego pulsional al cuerpo de la madre, cuerpo que, a su vez, está apegado a otro objeto y a otro cuerpo (otro del objeto). Green culmina su artículo diciendo que si aceptamos que el objeto contribuye a la constitución del yo, hemos de constatar que el yo puede transformarse en la sede de una función objetalizante.
El límite de las transformaciones de esta función objetalizante es la investidura significativa que engloba tanto lo que tiene sentido como lo que interesa al sujeto. Esta función objetalizante es una de las vicisitudes de la experiencia de la continuidad que vive el yo.
Así como la función objetalizante está totalmente relacionada con la problemática de la apropiación, la función de sujeto es refractaria, ya que sólo es sujeto para otro (fórmula que el autor deriva de la teoría de Lacan).
El artículo de Jaime Tabares aborda la cuestión del desdoblamiento de la personalidad. Este tema, tal como lo refleja la literatura universal, ha habitado desde los orígenes en el mundo imaginario de la humanidad, y así lo refleja el interés que despertó en Freud, Rank, Klein y Bion hasta psicoanalistas más cercanos en el tiempo como Grodstein, Berenstein, Cesar y Sara Botella, entre otros.
El trabajo de Tabares se completa con la presentación de un caso clínico y de una discusión final sobre el tema.