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Me he multiplicado para sentirme, para sentirme, he necesitado sentirlo todo, me he trasbordado, no he hecho sino extravasarme, me he desnudado, me he entregado y hay en cada rincón de mi alma un altar a un dios diferente.
El problema del desdoblamiento de la personalidad ha sido abordado en la literatura por diferentes autores: Dostoievski en la descripción que hace Ivan Karamazov de su doble antes de enloquecer (Los hermanos Karamazov). Y también en su novela El doble. Oscar Wilde en El retrato de Dorian Grey y Robert Louis Stevenson en Dr. Jekyll y Mr. Hyde son otros ejemplos. Hoffmann aborda esa problemática repetidamente a lo largo de su obra (Los elixires del diablo, Los dobles, El arenero, La princesa Branbilla y otros). Fernando Pessoa expresa su poesía a través de tres «heterónimos» (desdoblamientos del Yo): Caeiro, Campos y Reis. él mismo es considerado como el cuarto heterónimo. Se trata de cuatro poetas diferentes en una misma persona, capaces de influirse entre sí, de polemizar a veces y hasta de evolucionar por separado de forma coherente.
Dentro del psicoanálisis, Otto Rank (El doble) fue el primero en señalar su utilidad como medio de protección frente a la angustia de muerte: lo denominó el «doble idéntico». Como la sombra del alma, es un reflejo del sujeto que perdurará más allá de la vida. También describió el «doble anterior», que contiene los aspectos que la persona no quiere perder. Y el «doble