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Sabemos que no hay, ni mucho menos, un acuerdo total entre analistas respecto del concepto de angustia.
Y si nos referimos, concretamente, a la angustia de separación, este concepto parece estar totalmente influenciado por la opinión que se tenga sobre cuál es el origen de la angustia, en general.
Para Freud y otros, la angustia de separación es la principal angustia primaria. Para Klein, la angustia de separación es, más bien, secundaria; y tiene menos importancia que otras angustias más primitivas.
Bowlby, por su parte, desde 1958 hasta 1990 (fecha de su muerte), trató de comparar la observación de la conducta de niños pequeños sanos, al ser separados de sus madres, con las teorías psicoanalíticas más importantes sobre la angustia. Tales observaciones han mostrado que la conducta de los niños de 1 a 4 años, separados de la figura materna, muestran tres fases principales: protesta, desesperanza y desapego. Por otra parte, cada una de estas fases plantearía un problema diferente: la protesta, el problema de la angustia de separación; la desesperanza, el de la pena y el duelo; el desapego, el de la defensa. Es decir, el contexto que rodea la angustia de separación es muy importante para Bowlby. Su hipótesis (1960) es que los tres tipos de reacción —angustia de separación, pena y duelo y defensa— son fases de un único proceso; y que cada una de tales reacciones ayuda a comprender mucho mejor las otras dos.
Según Bowlby, el hecho de que, durante mucho tiempo, se hayan considerado de modo separado esas tres reacciones ha sido debido a que su importancia para la psicopatología se descubrió siguiendo el orden inverso: